La política como conflicto

Por Carlos Castillo para Diálogo Político

El Congreso, las Cortes o la vida interna de los partidos son espacios donde la política se enfrenta al conflicto, que es uno de los principales acicates de la democracia. Procesarlo de manera adecuada fortalece a las instituciones y mejora la calidad de la ciudadanía.

La política en democracia nace y vive del conflicto. En sociedades plurales, con intereses diversos e incluso hasta contrarios, la política busca ser el espacio donde las diferencias se dirimen a través de la negociación, el diálogo y el acuerdo.

Por eso, las posturas radicales, cerradas o inamovibles tienen —o debieran tener— poco futuro en la democracia: el todo o nada cancela el debate, lo sitúa en extremos irreconciliables y la cerrazón impide que todos cedan para que, al mismo tiempo, todos ganen.

La derrota o la victoria son, por ello, pasajeras bajo un régimen democrático. El que hoy está arriba puede estar abajo mañana; la oposición será gobierno un día y el Gobierno pasará a ser minoría que deberá volver a ganarse la confianza de la sociedad.

En todo este proceso yace latente siempre el conflicto, que es de alguna forma el acicate que hace funcionar a la política. Negarlo es ignorar la naturaleza propia de las sociedades; ignorarlo es pretender que el otro, el que piensa distinto, no existe o no vale la pena ser considerado.

Entre la negación y la ignorancia del conflicto hay, en medio, la siempre latente tentación de suprimirlo, de ahorrarlo mediante atajos que pretenden pasar por alto el proceso de dialogar, de acordar, de buscar coincidencias por encima de las diferencias.

Suprimir el conflicto suele ser casi siempre un atentado contra los valores que sostienen a la democracia. Y atentar contra estos es, poco a poco, restar calidad a la propia democracia.

Cuando, por ejemplo, un tema que divide a un grupo se omite o se calla para evitar la discusión que podría provocar —y allí donde la división está siempre latente—, se premia el silencio por encima de la palabra, esa materia prima de la política y sus herramientas, la retórica y la oratoria. Esto lleva de igual modo a evitar la negociación que generaría el consenso, ambas prácticas que vigorizan y fortalecen también a la democracia.

Cuando, de igual modo, los partidos suprimen la democracia interna con tal de omitir el contraste de propuestas y el debate, o hacen de estas prácticas un deplorable espectáculo de lucha encarnizada, se vulnera la democracia en sus procesos puntales: la competencia y la elección.

Ambos ejemplos buscan suprimir el conflicto, voltear hacia otra parte ante la inminencia de este y salir del paso mediante acuerdos, casi siempre entre cúpulas, que dan la espalda al votante o militante, le niegan la participación y merman el ejercicio democrático en sus prácticas más elementales.

Y los partidos deben ser mucho más que la búsqueda del poder por el poder, que es la lógica que prevalece cuando se suprime el conflicto y se fuerza la unidad —cuando esta no pudo conseguirse con liderazgo, con normatividad y con prácticas democráticas— a costa de la formación de ciudadanía, de la práctica cotidiana de la democracia que la convierte en costumbre, luego en hábito y al final en cultura.

La sola búsqueda del triunfo a costa de lo que sea lleva a suprimir el conflicto, a verlo como un estorbo, un lastre o la razón de todas las derrotas, retrocesos o estancamientos.

Una clase política que rehúye el conflicto va desmantelando los engranajes que hacen posible la democracia, hasta que esta se convierte en el solo acto de votar, vacío de sentido, de razones, de fines superiores que los de la obtención del poder.

Donde falta el conflicto sobra la política, y la democracia se vuelve un mote para dar nombre a los procedimientos por los que las elites se disputan candidaturas, diputaciones o gobiernos; y ahí no hay sociedad, o esta vale solo por lo que su voto es capaz de producir.

Si el ciudadano es solamente su voto, y la democracia se reduce a las campañas y las elecciones, la brecha entre política y sociedad se ensancha hasta hacer a una y otra irreconocibles, con cada vez menos en común, cada cual encerrada en su coto de acción.

Lo público entonces deja de serlo para convertirse en esferas cada vez más parceladas, fragmentadas en un individualismo donde cada quien mira para sí y rara vez afuera de sí. El conflicto es el mejor combustible para echar a andar una sana democracia.


27 de abril de 2017

--

Link a la nota:https://dialogopolitico.org/debates/la-politica-como-conflicto/




NOVEDADES

#AhoraQueSiNosVen Visibilizar problemas para pensar en soluciones

“Ahora que si nos ven” es, en la actualidad, uno de los lemas y consignas de las luchas por la igualdad de derechos y oportunidades entre los géneros, y por, sobre todo, de la batalla por la visibilización de la problemática que atraviesan las mujeres en los distintos países del mundo.

La revolución de los vices

Luego de una larga pasarela de alianzas teóricas y fotos bienintencionadas, Argentina definió los espacios políticos que aspiran a la presidencia. La concreción de las fórmulas, particularmente la elección de los candidatos a la vicepresidencia, viene marcando el ritmo del ciclo noticioso.

Cuidado, son falacias

Cuando el filósofo nipo-americano Francis Fukuyama diagnosticó, en los primeros años 90, que la historia se había terminado tras la caída del Muro y la disolución de la Unión Soviética, fuimos muchos los que largamos la carcajada. Otros, más sutiles, se limitaron a una sonrisa irónica y lastimosa.

La penosa situación que viven 6,3 millones de niños pobres

El tema ha dado lugar a arduas discusiones en procura de llegar a una conclusión única e indiscutible que defina conceptualmente las características que tipifican la situación de pobreza de los niños y jóvenes de hasta 17 años. Y ha sido motivo de innumerables reuniones en que se convocaron a los más reconocidos especialistas.

De charlas con Francisco (3)

Me comprometí a anotar en esta bitácora algunas líneas sobre el tercer punto de aquella tríada de fricciones que dije enfrenta Jorge Mario Bergoglio: la reacción corporativa de la curia ante los intentos del papa por encarar los abusos pedófilos del clero. Y dije que para hablar de este tercer punto de fricción hay que considerar el rol de Benedicto XVI.

Argentina: campaña con sorpresas

Sorpresa. Consternación. Entusiasmo. Asombro. El anuncio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de postularse como vicepresidenta de Alberto Fernández hizo temblar los cimientos de las alianzas políticas de cara a octubre. El microclima argentino fue un laberinto de emociones en los últimos diez días.

La llave del Estado responsable

En política, innovar es rescatar un Estado responsable, equidistante del abstencionismo neoliberal y del intervencionismo populista.

Una puerta hacia nuevos desafíos para Alemania y Europa

La configuración de un nuevo Parlamento Europeo luego de las elecciones del domingo 26 de mayo dejará una serie de cambios importantes que se traducirán en nuevos desafíos para la Unión Europea.

Émula del tiempo

Acabamos de asistir al primer evento artístico simultáneamente global: Game of Thrones cerró su octava y última temporada con una visión planetaria. Nunca antes había pasado, pero este nuevo escalón será la plataforma de escalada y a partir de ahora tendremos cada vez más eventos similares que convoquen, a partir de un buen argumento literario ficcional y una superproducción visual, a un público planetario.

Del inconveniente de no acordar

La división política que existe en Argentina repercute en todas las esferas de la vida pública. Quien gane las próximas elecciones tendrá el desafío más importante en mucho tiempo.

La economía sustentable de Francisco y Stiglitz

El papa Francisco anunció su convocatoria a economistas de todo el planeta de cara a 2020. Intentará impulsar un pacto mundial para transformar el modelo la economía internacional.

Francisco en búsqueda del alma perdida

Francisco convocó días atrás para marzo de 2020, en la ciudad italiana de Asís, a economistas de todo el mundo para formular un pacto global económico.